
Cuando cae la noche,
y las esquirlas de luz se dejan de ver,
cuando se agota mi paciencia,
y mi inconsciencia se agita sin saber.
Cuando dejo de oír tu voz,
y el sonido del viento,
me hiela el latido,
de mi corazón.
Cuando pulso el botón,
y en medio del adiós,
viene el silencio,
agolpándose contra mi habitación.
Entonces me pregunto,
por qué no puedo vivir sin tu vida,
por qué me interesan tus noches y tus días,
por qué mi mente corre hacia a ti.
Y no puedo responder,
porque mi paladar no saboreó esto ninguna vez,
y no puedo pensar,
cuando será el próximo paso.
No sé si tendré que vivir sin tu abrazo,
sin tus ojos, sin tus manos,
sin que me recorran tus dedos,
de los pies a los labios.
¿Qué puedo decir?
Me he entregado a ti por entero,
sin saber del amor,
las normas del juego.
Sabiendo del dolor,
su puño certero,
sabiendo del sabor en la lengua,
de la hiel de la falsa apariencia.
Pero a ti me abandono,
sin pensar en qué vendrá mañana,
esperando a que despiertes en mi cama,
para aprenderme de ti hasta el último recodo.
En ti me dejo estar,
conquistaste de un golpe,
sin dignarte a desenvainar,
mi corazón y mi altar.
Y en ti me dejo vagar,
eres mi sol, mi luna mi noche,
porque eres mi presente,
mi futuro, mi eternidad.
Porque te di mi alma por entero,
porque espero que no seas un sueño,
pedacitos de cristal,
que rompen al llegar el día, en mi despertar.
y las esquirlas de luz se dejan de ver,
cuando se agota mi paciencia,
y mi inconsciencia se agita sin saber.
Cuando dejo de oír tu voz,
y el sonido del viento,
me hiela el latido,
de mi corazón.
Cuando pulso el botón,
y en medio del adiós,
viene el silencio,
agolpándose contra mi habitación.
Entonces me pregunto,
por qué no puedo vivir sin tu vida,
por qué me interesan tus noches y tus días,
por qué mi mente corre hacia a ti.
Y no puedo responder,
porque mi paladar no saboreó esto ninguna vez,
y no puedo pensar,
cuando será el próximo paso.
No sé si tendré que vivir sin tu abrazo,
sin tus ojos, sin tus manos,
sin que me recorran tus dedos,
de los pies a los labios.
¿Qué puedo decir?
Me he entregado a ti por entero,
sin saber del amor,
las normas del juego.
Sabiendo del dolor,
su puño certero,
sabiendo del sabor en la lengua,
de la hiel de la falsa apariencia.
Pero a ti me abandono,
sin pensar en qué vendrá mañana,
esperando a que despiertes en mi cama,
para aprenderme de ti hasta el último recodo.
En ti me dejo estar,
conquistaste de un golpe,
sin dignarte a desenvainar,
mi corazón y mi altar.
Y en ti me dejo vagar,
eres mi sol, mi luna mi noche,
porque eres mi presente,
mi futuro, mi eternidad.
Porque te di mi alma por entero,
porque espero que no seas un sueño,
pedacitos de cristal,
que rompen al llegar el día, en mi despertar.






